Mi enfoque y otros…

El tema de los mitos románticos suele enfocarse en la prevención y tratamiento de violencia de género. Este tipo de creencias pueden reforzar aspectos muy relevantes en estos casos: tolerar conductas abusivas, la falta de autonomía, aferrarse a una relación tóxica, etc. En este sentido se está haciendo una gran labor terapéutica, educativa y de concienciación.

En mi caso, he preferido enfocarlos de una forma que nos sirvan a toda la población general e incluyendo a hombres y mujeres por igual. Creo que las mujeres, en el tema de la educación sentimental y relacional, nos hemos llevado la peor parte. Solemos estar más abducidas por estas ideas y nos alimentan a base de bien para que al final toda nuestra vida gire en torno al amor romántico.

Como explica Coral Herrera, en general, niñas y niños reciben mensajes opuestos y aprenden a amar de forma diferente. Ellos aprenden a valorar y defender su libertad y autonomía y que el amor y los afectos son cosas de chicas. Ellas aprenden a renunciar a ellas mismas como prueba de su amor y a poner el amor en el centro de sus vidas.

Pero esto es solo una parte de la realidad. Muchas mujeres y hombres han recibido otros mensajes diferentes en el seno de su hogar. Así que, finalmente, todxs estamos influenciadxs por estas ideas y nos vemos perjudicadxs a muchos niveles y de formas diferentes, afectándonos individual y socialmente.

 

El amor se ha vuelto más importante y más difícil que nunca.
-Ulrich Beck-

 

Os recomiendo encarecidamente este artículo de Coral Herrera, El amor romántico como utopía emocional. Y es que lo individual afecta a lo colectivo, y a la inversa.

Hoy en día, parece que se utilice el amor romántico como anestesiante social y como otra forma de cultivar el individualismo y el egoísmo (en este caso, a dúo). Entretenidxs, obsesionadxs y centradxs en el mundo de la pareja, nos encontramos con dificultades para dejar de mirarnos el ombligo (o los ombligos) y crear redes, comunidad, conciencia social, etc.

Encuentro que este es un beneficio añadido para tomar la decisión de reconsiderar este tipo de creencias. Los cambios individuales forman parte de los cambios sociales. Podemos aportar nuestro granito de arena para empezar a transformar una sociedad con una visión muy inmadura y fantasiosa del amor.

 

¿Por qué nos los creemos?

Si cuando miramos los mitos románticos de cerca parecen tan absurdos (algunos al menos, otros son más sutiles y sofisticados) ¿Por qué nos los creemos?

Tendemos a ser más realistas cuando se trata de otros tipos de relaciones: familia, amigxs, etc. Sabemos que nunca serán perfectxs y que no podemos esperar que transformen mágicamente nuestras vidas. Pero cuando se trata del amor romántico somos muy rápidxs en abandonar el sentido común y toda nuestra experiencia en relaciones.

 

Un crédulo es alguien que asume una verdad fácilmente, sin exigir demasiadas garantías a la realidad que debe soportarla.
-Miret Magdalena-

 

Por un lado, vivimos inmersos en una cultura que apoya bien poco el trabajo interior. Nos educan e invitan a escapar de nuestro dolor, de nuestros miedos y heridas de múltiples formas.

Por otro lado, todxs hemos sufrido en nuestra infancia. Nuestros padres y madres, haciéndolo lo mejor posible, no siempre han podido cubrir nuestras necesidades y amarnos incondicionalmente. Estas experiencias, así como las múltiples decepciones y reveses de la vida, han ido forjando heridas emocionales que solemos arrastrar en la adultez.

Estos mitos románticos encajan a la perfección con el ideal de realidad que queremos vivir para desconectarnos de ciertas emociones: el miedo al rechazo, al abandono, la sensación de no ser suficientes, de ser imperfectxs, etc. También para tratar de alejar la inseguridad vital, las dudas existenciales, etc.

 

Se nos ha condicionado a escapar de nosotrxs mismxs a través del encuentro con el amor.
-Krishnananda-

 

Como dice Krishnananda, hemos aprendido a escapar de todo esto buscando en el amor la solución última y definitiva. La fantasía romántica nos sirve de escudo contra el miedo porque nos impide ver y experimentar la vida tal y como es. Con ella, proyectamos en la vida una idea de cómo creemos que debería ser. Vivimos esperanzadxs.

Es curioso que busquemos la seguridad en la pareja y, a la vez, al vincularnos y entrar en intimidad con alguien se nos suela activar cierta inseguridad, miedo, heridas, etc. Inmersxs en esta paradoja, parece que poder anclarnos en este tipo de creencias nos sirve de bote salvavidas, eso sí, un bote que hace aguas.

 

¿Qué podemos hacer?

Parece que estas creencias están instauradas a un nivel muy profundo en nuestra psique. Al interiorizarlas inconscientemente se vuelven peligrosas, ya que nos gobiernan silenciosamente.

Por esta razón, un primer paso es reconocerlas en nosotrxs, ser un poco más conscientes de ellas.

En ocasiones, podemos detectar algunas, analizarlas y reestructurarlas de alguna forma. Intelectualmente parece algo sencillo. El problema es que, cuando conectamos con miedos profundos, nos agarramos a lo que sea.

 

Todas las personas sueñan con la libertad pero están enamoradas de sus cadenas.
-Khalil Gibran-

 

¿Estás dispuesx a desenamorarte de tus creencias? ¿A liberarte de tus cadenas? Reestructurar estas creencias no es tarea fácil. Si les he prestado especial atención es, precisamente, porque me he visto envuelta personalmente y he necesitado dedicar bastante tiempo y energía para no enredarme tanto con ellas.

Hace años, en un momento de reflexión personal, me dediqué a revisionar esas películas que en mi infancia había visto en bucle y que intuía que podían darme información valiosa sobre mí misma. Así que, en menos de una semana, hice una maratón de Pretty Woman, Grease, Mujercitas, Lo que el viento se llevó, Dirty Dancing y Los cazafantasmas (sí, telita con Bill Murray…)

Te invito a hacer una exploración de este estilo. Puedes incluir cuentos, novelas, todo aquello que creas que te ha podido marcar significativamente. No te imaginas la de información y la de creencias que puedes evidenciar si prestas atención y amplías tu mirada.

Revisar tus relaciones pasadas también puede darte información de qué tipo de patrones y creencias han podido estar jugando un papel importante hasta ahora.

 

Cuanto más claramente te comprendes a ti mismx y comprendes tus emociones, más te conviertes en un amante de lo que es.
-Baruch Spinoza-

 

Con algo de introspección podemos vernos reflejadxs en muchas de estas ideas y comportamientos. Es una tarea que requiere cierta humildad y una mirada amorosa y compasiva con nosotrxs. No es fácil reconocerte a ti mismx que te la estás jugando.

El objetivo no es juzgarse y rechazarse. Es acoger lo que descubramos, comprender su función, agradecer que hasta ahora nos ha servido para algo, aunque nos haya comportado a su vez sufrimiento, y buscar nuevas alternativas desde la consciencia y la responsabilidad.

Te sugiero unas preguntas (basadas en el trabajo de Byron Katie) que pueden ayudarte, con las ideas que detectes, en el camino de empezar a transformarlas:

  • ¿Es eso verdad? ¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?
  • ¿Cómo reaccionas cuando tienes ese pensamiento?
  • ¿De qué te sirve esta idea: de qué te protege, en qué te beneficia?
  • ¿Te compensa?
  • ¿Quién serías sin ese pensamiento? ¿De qué manera cambiaría tu vida en la misma situación pero sin ese pensamiento? (Cierra los ojos y visualiza como sería, qué es lo que ves, cómo te sientes, etc.)

 

¿Hacia dónde dirigirnos?

El modelo de amor romántico nos habla de relaciones dependientes, incondicionales, posesivas, fusionadas, cargadas de exigencias y expectativas y muy enfocadas en el otro. Tiene que ver más con la necesidad y el miedo que con el amor.

Creo que es interesante que no dejemos nuestra educación sentimental en las manos de Hollywood o de Disney. Que busquemos, leamos, nos informemos, reflexionemos, conversemos y utilicemos el pensamiento crítico en relación al bombardeo constante de este tipo de industrias.

Mi propuesta pasa por abrinos camino a encontrar nuestro propio modelo de relación y nuestro concepto de amor. Quizás, al revisarnos, reafirmamos que algunas de estas ideas nos sirven porque se adaptan al tipo de vida que nos hace sentirnos satisfechxs. La diferencia es que, a partir de ahora, las podemos integrar con consciencia y revisarlas cuando consideremos. En cambio, otras creencias las podemos transformar en ideas más acordes con lo que necesitamos y con la realidad de lo que somos.

 

Cuando conozcamos mejor los mitos que nos tientan, de dónde vienen y hacia dónde nos conduce su lógica, tal vez estemos más en condiciones de correr nuestro riesgo personal, de asumir nuestro amor y de ir hacía nosotrxs mismxs. Tal vez seamos un poco más libres.
-Rougemont-

 

Definiendo nuestro propio modelo, dejamos de estar atrapadxs en las expectativas externas y podemos estar en sintonía con nuestras necesidades y deseos. Claro que, para poder hacer esto, es necesario unas buenas dosis de introspección y de trabajo personal.

También es importante asumir que, cuando rehuyes de creencias socialmente homogeneizadas, es probable que recibas poco apoyo de tu entorno, ya que de alguna forma amenazas su status quo y abres la puerta a que se puedan plantear ciertas cosas.

Considero que el maravilloso viaje de la pareja empieza por unx mismx. Conocernos más allá de nuestras máscaras, amarnos tal y como somos, apoyarnos en nuestras propias piernas y pies. Desde ahí, podremos salir a compartir y compartirnos como queramos. Desde este espacio de intimidad que ya hemos cultivado en primer lugar con nosotrxs mismxs.

Renunciar a ideales falsos, separar la fantasía de cuento de hadas de la realidad de la relación nos puede acercar a formas más saludables y gratificantes de amar. Y quizás podamos vislumbrar que el sentido del amor de pareja no es salvarnos sino encontrarnos. Encontrarnos con nosotrxs mismxs y con los demás.

 

Nos hicieron creer…

Pongo punto y final a este viaje por los mitos románticos con este bello texto de John Lennon:

Nos hicieron creer que el “gran amor” solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada unx de nosotrxs es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enterxs, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta. Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada «dos en uno»: dos personas pensando igual, actuando igual… ¡qué era eso lo que funcionaba!
No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación. Que solo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que casarse es obligatorio y que los deseos fuera de eso, deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que lxs lindxs y flacxs son más amadxs.

Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todxs, y que lxs que escapan de ella están condenadxs a ser marginadxs.
No nos contaron que estas fórmulas están equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada unx lo va a tener que descubrir solx.

Y entonces, cuando estés «enamoradx de ti mismx» podrás ser feliz y te enamorarás de alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día.

 

 

Recomendación bibliográfica: Amar lo que es. Byron Katie

 

»Otros artículos sobre el amor romántico:

Mitos y riesgos del amor romántico

2- «El amor lo puede todo»

3- «El verdadero amor predestinado»

4- «El amor requiere entrega total»

5- «El amor es posesión y exclusividad»

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